Los analizadores de gases para vehículos de gasolina están, probablemente, entre los equipos más infrautilizados en los talleres mecánicos.
Usados casi única y exclusivamente para medir el control de las emisiones de los vehículos para pasar la ITV. Pero estos pueden ser de muchas más utilidad para el mecánico, porque la información que proporcionan puede resultar interesante para diagnosticar otros problemas de combustión. Y es que a través de la composición de los gases de un vehículo también se puede conocer cómo es la combustión y asociarla a posibles fallos de encendido y riqueza o pobreza de la mezcla.
Reynasa acaba de incorporar a su catálogo el Spektra 3000 de Centralauto, un analizador de gases para con examen de modelo (clase 1) de los más completos del mercado, por lo que vamos a hablar de cómo llevar a cabo el análisis de los gases del vehículo.
Uno de los requisitos para poder medir correctamente las emisiones de un vehículo es que su motor esté funcionando a pleno rendimiento. Determinar que el motor está a su temperatura de trabajo idónea y que no está frío es fundamental, ya que de lo contrario daría una medición incorrecta de los gases de escape.
Los analizadores de gases incluyen una pinza especial, que se coloca en el tubo de escape y que es capaz de soportar la temperatura. Esa pinza es el medio por la cual los gases de escape son transferidos a la máquina de medición, concretamente a una serie de cámaras, que no solo los analizan para ver su estado, sino que también los cuantifican.
Los límites máximos permitidos en la ITV dependen de si el vehículo lleva o no catalizador, esto es, ese elemento que hay en la línea de escape y que reduce significativamente las emisiones contaminantes de monóxido de carbono (CO). Estos componentes se montan en los vehículos aproximadamente desde 1994, por lo que hoy día lo llevan prácticamente todos de fábrica. Así, los valores máximos para motores catalizados son:
El factor lambda idóneo es 1 (que indica mezcla estequiométrica perfecta). Sin embargo, la realidad es que este valor es difícil de conseguir, por lo que se da un margen de ±0,03 que en condiciones normales es bastante fácil de cumplir. Eso sí, si en la primera prueba el vehículo no supera la medición de gases, se debe realizar una segunda con el motor caliente.