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Averías en la correa de distribución del coche: consecuencias - Reynasa

Escrito por Reynasa | Sep 9, 2020 7:45:26 AM

La rotura de este componente implica que los pistones se golpeen, las válvulas se partan o doblen y que bielas, bomba de agua, cigüeñal o árbol de levas acaben también con daños.

Las averías en la correa de distribución son una de las más temidas por cualquier conductor, por las graves consecuencias que ello implica en el motor y gran parte de sus componentes, así como por el coste de la misma.

Cualquier profesional del taller sabe que un vehículo que entre por rotura de la correa implicará numerosas horas de trabajo,

  • no solo para llevar a cabo la sustitución de la misma,
  • que no deja de ser casi la operación más sencilla,
  • sino por evaluar cuáles han sido las consecuencias de la rotura.

De ellas precisamente hablamos en la entrada de hoy del blog de Reynasa.

Reacción en cadena

Aunque todos los componentes del sistema de distribución son importantes, la correa es fundamental. No en vano, se encarga de sincronizar todos los elementos del motor, por lo que su rotura provoca una reacción en cadena que puede llegar a destrozar todo el sistema de distribución y muchos otros componentes del motor del coche.

Y lo peor es que el usuario no tendrá tiempo de reaccionar,

  • porque se produce con el vehículo en marcha y,
  • generalmente, a grandes velocidades,
  • que es cuando una correa en mal estado, cuarteada o al final de su vida útil sufre más tensión y acaba por romperse.

Así las consecuencias son varias:

  • Una vez rota la correa, los pistones se golpean una y otra vez sin control.
  • Las válvulas pueden llegar a partirse o doblarse por la pérdida de sincronización.
  • Otros elementos que puedan acabar dañados son las bielas, la bomba de agua, el cigüeñal y el árbol de levas.

Prevención y vida útil de una correa

Se trata de un elemento de desgaste y, por ende, depende de muchos factores el tiempo de su vida útil.

  • Desde el estilo de conducción al tipo de vía por el que se circule habitualmente (los terrenos rurales llenan de polvo la correa y la desgastan más fácilmente)
  • o incluso no respetar los tiempos de enfriamiento del motor, especialmente tras circular en ciudad, pueden reducir considerablemente la duración de un componente
  • que, en todo caso, cada fabricante recomienda su sustitución a una determinada edad.

Así, la prevención es la mejor forma de evitar una avería de graves consecuencias y ante cualquier síntoma de cuarteamiento o de desgaste en el material con que está fabricada, es recomendable su sustitución junto con la bomba de agua.

El libro de mantenimiento del vehículo es el que mejor puede dar respuesta a cuándo se debe sustituir la correa, pero en términos generales, suele oscilar entre los 60.000 y los 160.000 kilómetros, o en su defecto, entre los cinco y seis años de vida del vehículo.