Si hay una herramienta imprescindible en cualquier taller mecánico esa es el elevador. Al fin y al cabo, es la que se necesita para realizar correctamente una gran mayoría de reparaciones de automóviles. A mayor número de elevadores en el centro de reparación, mayor productividad, pues en muchos casos los talleres se ven obligados a estar rotando vehículos que no han terminado de reparar, en espera de piezas que no llegan o de cualquier otra circunstancia. Eso sí, hay que tener presente que los elevadores ocupan gran espacio y, por ende, se necesitan locales grandes para poder disponer de un mayor número de ellos. ¿Tienes en tu taller que comprar pronto un nuevo elevador? Atento a estos consejos que te ofrecemos en el blog de Reynasa, porque te vendrán bien a la hora de elegir el que más se adecúe a las necesidades de tu negocio.
Los elevadores de taller se clasifican en función del principio de Pascal, que consiste en que la presión ejercida sobre un fluido dentro de un recipiente indeformable se transmite con igual intensidad en todas las direcciones y en todos los puntos. Así las cosas, existen básicamente tres tipos:
Muchos empresarios y gestores de talleres acaban adaptando sus métodos de trabajo a las características del elevador, algo que debería ser al revés, teniendo en cuenta que es fundamental trabajar de forma cómoda y segura con esta herramienta que soporta centenares de kilogramos sobre los mecánicos. Así las cosas, hay que tener en cuenta diversos factores a la hora de escoger elevadores. Por ejemplo, la altura, que siempre hay que tratar que sea la mayor posible que permita el local, dado que a mayor altura, mayor comodidad; el peso que sea capaz de soportar, en función del vehículo que se quiera reparar; el uso, si es para alineación de ruedas o para otras reparaciones y, por supuesto, la seguridad. En este sentido, es básico que haya sido sometido a todos los controles de calidad y seguridad que establece la UE en su normativa UNE-EN 1493:2011. Por último, otros aspectos a considerar son el montaje, que debe ser efectuado por profesionales, así como la garantía, el contrato de mantenimiento y la marca del fabricante.