El turbo: Fallos, causas, soluciones y mantenimiento.
El turbo, al ser un componente que trabaja a altas temperaturas y a un gran número de revoluciones, el perfecto estado de sus elementos es imprescindible para evitar averías.
El turbo es uno de los componentes habituales del motor hoy día y también, podría decirse, uno de los más proclives a averiarse. ¿El motivo? Que es un sistema de sobrealimentación del motor que trabaja a muy altas temperaturas y revoluciones, motivo por el cual está expuesto a averías si no tiene un mantenimiento adecuado que pasa por revisar la lubricación, la admisión, presión del aire y los sistemas de escape.
Su función es primordial, ya que sirve para aumentar la eficiencia y potencia del motor. Pero hay muchas razones por las que puede averiarse, como indican desde Nissens. Por ejemplo, uno de los más frecuentes es que se produzca una falta de estanqueidad de los conductos encargados de canalizar el aire dentro del circuito. Esto provoca, a su vez, fugas de aire en el lado de vacío o en el de presión del sistema, que tienen como consecuencia final una reducción considerable del rendimiento del motor ante la merma de suministro de aire.
Además, hay que tener en cuenta que los problemas en el turbo implican que el motor pierda eficiencia al tener una combustión incorrecta -el suministro de aire defectuoso modifica la relación aire-combustible-, lo que repercute en que sensores como el de presión de retorno, MAF y MAP midan los valores de forma defectuosa y registren errores adicionales.
Causas de las fugas de aire
Los problemas de fugas del sistema de aire de carga pueden producirse, eso sí, por muchas causas, aunque son la porosidad de las mangueras de goma por encontrarse envejecidas, las grietas de las mismas mangueras, los daños mecánicos, altas temperaturas, fricciones o conexiones no selladas por fallos en las abrazaderas las más comunes.
La solución ante un problema de fuga de aire en el turbo pasa básicamente por inspeccionar todo el circuito de conductos de aire dentro del sistema mediante aire presurizado. De esta forma se puede detectar el origen de la avería.
¿Cuáles son los síntomas?
- La disminución considerable de la potencia del motor es quizá la más fácil de detectar.
- Mayor retraso de la respuesta del turbo.
- Salida de humo negro por el escape.
- Silbidos o ruidos desde el compartimento en el que se encuentra el motor.
- Aumento del consumo de combustible.
- Fallos mecánicos graves que impliquen que el motor se ponga automáticamente en modo protección.
Las claves de un buen diagnóstico Llevar a cabo un control del desarrollo del sistema y medir la eficiencia de trabajo generado durante la carga completa del motor son dos de las principales recomendaciones que hacen los expertos para realizar un buen diagnóstico. Pero también se recomienda realizar un diagnóstico del sistema de carga para descartar errores, en cuyo caso pueden producirse por obstrucciones internas en el circuito de aire, fallos del turbocompresor, dispositivos de medición defectuosos, fallos en el dispositivo de control del turbocompresor o del sistema EGR.